26.9.12

Maldinos bastardos

Erase una vez en el Mesozoico ocupado por los dinosaurios


Estimados miembros de la Sociedad Española de Paleontología: acabo de descubrir cómo y por qué desaparecieron los dinosaurios de la tierra. Y puedo demostrarlo.

No conozco a casi nadie que disfrutara con la película de Tarantino “Malditos bastardos”. Yo sí. Tanto que la he visto un par de veces o tres (quizás debiera someterme a una revisión mental). Y lo cierto es que la última vez que contemplé el final (ese que hubiera sido perfecto de ser real pero que plantea ciertos interrogantes morales) di con el quid de la cuestión: a los dinosaurios los eliminaron de la faz de la tierra. Ni meteoros, ni glaciaciones ni inventos varios. No. La cosa fue más simple: plan oculto del resto de animales que, hartos de tanta superioridad aria (en altura y anchura, en fuerza, en cerebro ¿¿??) decidieron que no querían seguir ni un día más sometidos al yugo de esos grandes bichos terrestres con cabezas pequeñas (esto no lo digo yo, sino el diccionario de la RAE). Y planearon y ejecutaron un crimen perfecto. Tan perfecto que nadie lo ha sabido resolver… hasta que apareció el yacimiento de “Lo Hueco”, con fósiles y fósiles de dinosaurios, de todos los tamaños y especies, amontonados cual cementerio de campo de exterminio…

Y ahora, a escena. Lugar cercano al paraje de Lo Hueco; reunión secreta de varios miembros de la Plataforma “Bastar-ya, Tyranos al foso”:

- Oso Raine el Apache: “¿Estáis conmigo? Básicamente tendremos todos los huevos podridos en una sola canasta”.
- Respuesta unánime: “¡¡¡¡Sííííí!!!!”
- (Bueno, casi unánime) El listo-aprovechado de turno (la ardilla de Ice Age): “¿Y yo que gano con esto?”
- Oso Raine el Apache: “Como asesino de dinosaurios eres un aficionado… con nosotros puedes pasar a profesional”.
- “¡Ahhh!” (henchido de orgullo… es decir, vanidad y tontería. Casi deja caer la bellota)
- Oso Raine el Apache: “Una cosa os quiero dejar clara: cada animal bajo mi mando me deberá un centenar de colas de dinosaurios arrancadas a un centenar de dinosaurios muertos. ¡Y quiero esas colas!”.
- La ardilla: “¿Y si no tienen cola?”
- Silencio y mirada explosiva de Oso Raine el Apache. Al final, en voz baja, dice a sus compañeros: “Creo que aquí hay una ardilla dispuesta a morir por su país. Tendremos que complacerla…” Y añade levantando una botella: “¡Un brindis por el éxito de nuestro plan!”
- La ardilla, ajena a lo que se le viene encima: “¡Yo también quiero, yo también quiero!”
- Oso Raine el Apache: “Ardilla, en el infierno hay una planta reservada para quien desperdicia el whisky…Y tu la vas a visitar ahora mismo…” ¡Pum!... (La bellota, ensangrentada, rueda por el suelo en un plano soberbio, hasta chocar con el pie de Oso Raine quien, impertérrito, la estruja con su bota). Volviéndose a sus compañeros, con la botella en una mano y la pistola aún humeante en la otra, exclama: “Sí, esta podría ser nuestra obra maestra”.

¿Alguien se imagina un plan tan maquiavélico como este en el momento actual? ¿A quien eliminaría, querido lector, si estuviera en la piel de Aldo Raine o de su contrario, el pérfido coronel nazi Hans Landa…? Disfrute… nadie, salvo su conciencia, se va a enterar.

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Dinosaurios de andar por casa
Sonia Martínez Bueno