16.2.18 0 comentarios

Una serie de catastróficas desdichas


Quizá uno de los lugares comunes de debate en el mundo de la dinosauriología y que sigue en activo (y muy probablemente lo seguirá estando en un futuro), es el momento y las causas de la extinción de los dinosaurios no avianos. El final de la era de estos grandes dominadores de los ecosistemas terrestres del Mesozoico (aunque actualmente siguen siendo el grupo de vertebrados de mayor éxito evolutivo) hace unos 66 millones de años sigue dando que hablar. Este periodo controvertido de la historia de la vida en el planeta Tierra está marcado por tres procesos de repercusión sonora: la extinción en masa del límite Cretácico-Paleógeno, una concatenación de grandes erupciones volcánicas masivas en la meseta de Decán y el impacto de un meteorito en Chicxulub. Hasta el momento la discusión se centra en si el impacto meteorítico desencadenó las erupciones en masa de la meseta del Decán o si estas son previas al impacto en Chicxulub. Y esto seguirá… No obstante, lo que si parece claro a raíz de un reciente estudio publicado en la revista científica Science Advances, es que el impacto del cuerpo extraterrestre tuvo su efecto en la generación de un importantísimo magmatismo a escala planetaria que incluso tuvo su repercusión en los fondos marinos. En este trabajo este magmatismo entra en el juego de eventos que desencadenaron los cambios en la superficie planetaria hace unos 66 millones de años y que dieron al traste con un icónico grupo de vertebrados, los «lagartos terribles».

Lo único evidente parece ser que una serie de catastróficas desdichas acabaron con los dinosaurios… pero no con todos, ya que una estirpe de dinosaurios voladores de enorme diversidad continúa su andadura por el planeta.

El resumen del trabajo es el siguiente:

Eruptive phenomena at all scales, from hydrothermal geysers to flood basalts, can potentially be initiated or modulated by external mechanical perturbations. We present evidence for the triggering of magmatism on a global scale by the Chicxulub meteorite impact at the Cretaceous-Paleogene (K-Pg) boundary, recorded by transiently increased crustal production at mid-ocean ridges. Concentrated positive free-air gravity and coincident seafloor topographic anomalies, associated with seafloor created at fast-spreading rates, suggest volumes of excess magmatism in the range of ~105 to 106 km3. Widespread mobilization of existing mantle melt by post-impact seismic radiation can explain the volume and distribution of the anomalous crust. This massive but short-lived pulse of marine magmatism should be considered alongside the Chicxulub impact and Deccan Traps as a contributor to geochemical anomalies and environmental changes at K-Pg time.

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Más información:
  • Referencia: Joseph S. Byrnes & Leif Karlstrom (2018): Anomalous K-Pg–aged seafloor attributed to impact-induced mid-ocean ridge magmatism. Science Advances 4(2), eaao2994. DOI: 10.1126/sciadv.aao2994
  • Imagen tomada de National Geographic Education Blog (Autor: Franco Tempesta).
8.2.18 0 comentarios

Bienvenidos al Norte


Cómo entender el éxito evolutivo de un grupo de seres vivos está en el orden del día de las investigaciones de los distintos especialistas y es una tarea no del todo sencilla. En cuanto te metes de lleno en el registro fósil la cosa puede complicarse más sobre todo debido a el sesgo que este presenta, pero siempre los trabajos ayudan a entender un poco más la evolución de la vida en la Tierra. Esta misma semana se ha publicado en la revista científica Nature Ecology & Evolution un muy interesante trabajo centra en los dominadores del Mesozoico, los «lagartos terribles». En esta publicación se propone una novedosa aportación a la radiación adaptativa de los dinosaurios. Así, a modo de ejemplo para cada periodo, los investigadores proponen que durante el Triásico, al albor del grupo, los dinosaurios se expandieron rápidamente hacia norte, noreste y este, en el Jurásico los movimientos se dirigieron mayoritariamente hacia noroeste y, finalmente en el Cretácico, los movimientos al norte eran mejor acogidos. El trabajo además emplea una interesante combinación metodológica mezcla de registro fósil, sistemática y biogeografía.

Parece evidente que desde el principio los dinosaurios fueron bienvenidos al Norte.

El resumen del trabajo es el siguiente:

Dinosaurs dominated terrestrial ecosystems across the globe for over 100 million years and provide a classic example of an evolutionary radiation. However, little is known about how these animals radiated geographically to become globally distributed. Here, we use a biogeographical model to reconstruct the dinosaurs’ ancestral locations, revealing the spatial mechanisms that underpinned this 170-million-year-long radiation. We find that dinosaurs spread rapidly initially, followed by a significant continuous and gradual reduction in their speed of movement towards the Cretaceous/Tertiary boundary (66 million years ago). This suggests that the predominant mode of dinosaur speciation changed through time with speciation originally largely driven by geographical isolation—when dinosaurs speciated more, they moved further. This was gradually replaced by increasing levels of sympatric speciation (species taking advantage of ecological opportunities within their existing environment) as terrestrial space became a limiting factor. Our results uncover the geographical signature of an evolutionary radiation.

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Más información:
  • Referencia: Ciara O’Donovan, Andrew Meade & Chris Venditti (2018): Dinosaurs reveal the geographical signature of an evolutionary radiation. Nature Ecology & Evolution. DOI: 10.1038/s41559-017-0454-6
  • Imagen tomada de aquí.
1.2.18 0 comentarios

Even lambs have teeth... Xericeps


Bueno pues a pesar de la importancia que tienen los «lagartos terribles» en esta sección del blog, en la "Escasa reflexión" de estos días toca hablar de pterosaurios. Como con cualquier elemento fósil, ya sea del taxón que sea, el hallazgo de un nuevo resto paleontológico es un evento muy satisfactorio para un paleontólogo, sobre todo si ha estado implicado desde el principio del proceso. A pesar de ello, no se debe olvidar que un hallazgo paleontológico, por lo general, es un suceso raro. Y raro es que el registro fósil nos muestre evidencias de organismos preservados en su totalidad. Y en el caso que nos ocupa aquí, pues tampoco va a ser esta vez. En esta ocasión, los niveles fosilíferos de las conocidas Kem Kem beds del norte de África, que en su momento han sacado a la luz depredadores dinosaurianos de gran porte como Spinosaurus o Carchadontosaurus, han deparado una nueva sorpresa en forma de una pequeña porción de la mandíbula de un nuevo pterosaurio azdárquido. Este nuevo reptil volador de hace unos 100 millones de años, descrito en la revista científica Cretaceous Research, ha sido bautizado con el nombre de Xericeps curvirostris y, como es típico de sus parientes más cercanos, los azdárquidos, Xericeps presenta una mandíbula sin dientes, un carácter derivado que aparece entre dos y cinco veces, según distintos autores, en Pterodactyloidea (para simplificar, los pterosaurios de cola corta).
¡Ay Xericeps even lambs have teeth!

El resumen del trabajo es el siguiente:

A new genus and species, Xericeps curvirostris gen. et sp. nov., is erected for a highly distinctive pterosaur mandible from the mid-Cretaceous (?Albian to lower Cenomanian) Kem Kem beds of south east Morocco. The new taxon is referred to Azhdarchoidea based on the absence of teeth, slenderness of its mandible with sulcate occlusal surface, presence on the posterior section of the mandibular symphysis of short paired ridges bounding a central groove, and the presence of elongate foramina on its occlusal and lateral surfaces. A slight dorsal curvature determines it as a distinct genus of azhdarchoid, as does an autapomorphy: the presence of a continuous longitudinal groove on the ventral midline of the mandibular symphysis. The new species brings to three the number of named pterosaurs from the Kem Kem beds and together with an unnamed tapejarid, points to a relatively diverse pterosaur assemblage in these deposits.

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Más información:
  • Referencia: David M.Martill, David M. Unwin, Nizar Ibrahim & Nick Longrich (2018): A new edentulous pterosaur from the Cretaceous Kem Kem beds of south eastern Morocco. Cretaceous Research 84: 1-12. DOI: https://doi.org/10.1016/j.cretres.2017.09.006
  • Imagen tomada de Pteros (Autor: Joschua Knüppe).