8.5.12

Tarzán de los dinosaurios

En nuestro repaso a los mundos perdidos, tan sólo llevabamos dos ejemplos (interior de la Tierra y selvas remotas) y ya empezamos a repetirnos. Y es que otra de las secuelas de los "viajes al interior de la Tierra" es la serie que Edgar Rice Burroughs instaló en una extraña tierra llamada Pellucidar, cuya historia se inicia en "At the Earth's Core" (1914). Ninguna novedad en un clásico bien conocido que nos va a permitir combinar toda una serie de lugares comunes del subgénero subterráneo.

Lo que nos propone Rice Burroughs es que, dado que la tierra tiene una estructura semejante a la concha de un molusco, habría dos formas posibles de habitarla. Una es la que conocemos, por su parte convexa, es decir, "por fuera". Pero también existe un mundo, Pellucidar, instalado en la parte cóncava que constituye su interior. Este mundo concavo tiene muchas peculiaridades convergentes con el que conocemos, por ejemplo existe una esfera brillante que hace las funciones de sol o una especie de satélite que hace la función de luna. Además, los continentes de la superficie de la esfera tienen sus correspondientes marinos en el interior y, viceversa, los mares externos son superficies continentales en el interior. en la mejor tradición de los mundos perdidos subterráneos, Pellucidar, es todo un festival de lo que es la superficie de la tierra consideraríamos anacronismos. Así, está plagado de pterosaurios y dinosaurios mesozoicos que conviven con tigres dientes de sable, cavernícolas y grupos humanos culturalmente más avanzados. Como elementos novedosos, algunos grupos parareptilianos han conseguido derivar hasta formas inteligentes, como los antropófagos, esclavistas y crueles mahar, y los, más antropomorfos, horibs. El bestiario de Pellucidar está aderezado también con múltiples (deliciosas) quimeras.

Pero, además, el éxito de la serie hace que Edgar Rice Burroughs convierta Pellucidar en el punto de destino de múltiples visitantes y entre estos, el autor decide enviar para allá a uno de sus personajes más conocidos: Tarzán! (Tarzan at the Earth's Core). En Pellucidar, Tarzán tendrá la oportunidad de vérselas con distintos dinosaurios, aunque a los protagonistas no parecen gustarles demasiado. En el relato de Rice Burroughs los dinosaurios encarnan uno de sus papeles clásicos: bichos grandes, tontos y repugnantes... y el caso es que lo bordan.
Véase, por ejemplo, la desagradable forma de presentar a un bicho tan bonito como un estegosaurio:

"allí descubrió un monstruo tan enorme, como jamás los ojos humanos del mundo exterior habrían podido contemplar. Era un dinosaurio, un terrible y espantoso reptil gigantesco, que mediría lo menos sesenta o setenta pies de largo, por más de veinticinco de altura. Su cabeza puntiaguda y relativamente pequeña recordaba la de un lagarto, y sobre su espina mostraba una serie de láminas o placas cornudas, colocadas alternativamente, y la mayor de las cuales tenía casi tres pies de longitud. En el rabo, terminando en un apéndice cornudo también, tenía asimismo otras placas semejantes. El monstruo se movía sobre cuatro patas semejantes a las de los lagartos, pero las delanteras eran tan cortas que hacían que su largo hocico se arrastrara casi por el suelo al andar, lo que aumentaba su aspecto extraño y repugnante."


Las aventuras en Pellucidar están llenas de extraños animales, la mayoría de ellos inventados, pero, a leerla serás capaz de reconocer más maltratos descriptivos a algunos dinosaurios clásicos:

 "Las enormes bestias, asustadas o irritadas por la presencia del dirigible, trotaban aturdidas o formaban círculos bajo la nave aérea, mientras, de vez en vez, un individuo aislado embestía, sin dejar de rugir, a la sombra del dirigible que se proyectaba en el suelo. –¡Una preciosidad de criatura! – comentó con sarcasmo el teniente Hiñes, que había estado observando a las bestias desde una de las ventanas del dirigible. –¡Oh, sí, son horribles!…" 

No es tan malo y no siempre se puede ser el guapo de la película... de hecho, el resto de los "monstruos" de Pellucidar pueden ser aún peores, ... pero esos tendrás que descubirlos por ti mismo.

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